Recorridos por el interior de Castilla
Siguiendo la línea de los viajes al interior, como algo desconocido ante la publicidad y demanda costeras, podríamos detenernos en Castilla-León. En concreto, dentro de sus estupendos lugares, en Segovia y Ávila. Dos provincias altamente recomendables para su visita.No son provincias para pasar por allí. Tienen un gran interés en muchos sentidos. Si nos atrevemos a indagar y conseguir información, la oferta de estas dos provincias puede colmar las aspiraciones de cualquier turista, busque lo que busque.
En Segovia, podemos disfrutar del entorno natural de las Hoces del Duratón. Un enclave para disfrutar de la naturaleza y donde podemos a la vez, para los más playeros, tomar el sol y bañarnos. También, practicar piragüismo y senderismo que nos ofrecen en el pueblo de Sebúlcor. Cerca de este paraje, deberíamos hacer una muy interesante visita cultural a los pueblos de Sepúlveda y Pedraza. Dentro de la misma zona de la provincia podemos disfrutar de más villas castellanas interesantes como son Ayllón y Riaza, próximas entre sí.
La capital de la provincia es monumental, presentada con su acueducto románico espectacular y reforzada por sus calles, sus iglesias y su Alcázar. Al lado de Segovia, también podemos disfrutar del encanto de La Granja de San Ildefonso. No se refleja con estos lugares todo el explendor de la provincia segoviana, pero volveremos para conocer más en profundidad esta provincia y seguimos rumbo a su vecina Ávila.
La provincia abulense, este año reforzada por la presencia de la exposición de Las Edades del Hombre, cuenta también con una potente capital, desde el punto de vista cultural e histórico. Su perfecta muralla permanece impertérrita al transcurrir de los siglos. Acompañada por un conjunto histórico, como su magnífica catedral (sede de la exposición). El atractivo de la provincia también reside en sus comarcas de gran valor turístico. Podemos disfrutar de la sierra de Gredos, valle del Tormes, valle del Alberche, Tierra de Pinares, etc. Por ejemplo, podemos disfrutar del embalse del Burguillo y sus alrededores. De esta zona, destacar Las Navas del Marqués, Cebreros (buen vino) y El Tiemblo.
En ambas provincias dejamos de citar numerosos sitios interesantes, lugares por promocionar y redescubrir. Esto es sólo un ejemplo de la España desconocida y tan poco defendida por el turismo costero. Poco a poco, la España interior va captando un pequeño pellizco del turismo, engrosando sus arcas y fomentando el desarrollo de zonas olvidadas. Este turismo, siempre es el más agradable y acogedor para el que busca otra forma de viajar, sobre todo sin masificaciones.
Este fin de semana estuve de viaje por las, aparentemente, poco llamativas tierras zaragozanas. Frecuentemente, todos los habitantes del planeta tendemos a asociar los viajes de placer a grandes desplazamientos por territorios lejanos y desconocidos. Optamos, dentro de nuestras posibilidades, por el destino más estrambótico, dejando a un lado los alrededores de nuestras localidades de origen y su comunidad. Hemos perdido la curiosidad de conocer otras zonas y gentes, que a pesar de ser culturalmente semejantes, nos ofrecen un conocimiento más profundo de nuestros orígenes.