
Ya van muchos años estrenándose y promocionándose películas extranjeras con las voces de artistas y famosillos. Para la profesión del doblaje esto no deja de ser un
agravio para una especialización que hoy en día no se valora ni por las distribuidoras ni, aparentemente, por los espectadores. Empiezan a aparecer algunas
críticas de espectadores, que a veces no son suficientes o no se aprecian en las salas de cine, para echar atrás esta tendencia que empobrece la calidad de las películas.
¿Porqué se contratan personas famosas para doblar en las películas?
Esta dinámica proviene de USA. La gran industria americana que produce la mayoría de las películas del mercado, utiliza para dar vida a los dibujos las voces de actores y cantantes famosos, que dan tirón en la recaudación de los cines. Esta actuación es normal en USA, porque no existen actores de doblaje allí. Es el idioma original, no necesita adaptación y además, como lo producen allí, primero graban las voces y luego se realizan los dibujos sobre la duración de los diálogos grabados. Por lo tanto, los conocimientos y experiencia de interpretar, hablar a la vez que el personaje y conocer los parámetros profesionales del doblaje no son necesarios.
¿Qué consecuencias genera la participación de famosos?
Se crea una diferencia interpretativa bastante palpable entre las voces de los famosos y de los actores de doblaje. Tienen otro estilo y por muy buenos actores que sean, la mayoría de las veces no saben transmitir esa fuerza porque requiere otra técnica y una preparación especial. Sería mejor que se definiera una única manera de trabajar: o trabajar con los profesionales como siempre, o trabajar con todo actores de televisión y famosos para que no hubiera contrastes.
Lo peor, no es que unos u otros sean mejores, sino que no puede existir la convivencia de ambas que conlleva al fracaso de las películas. Sin contar la pérdida de trabajo para una profesión para aplicar otro estilo que no mejora al anterior. El marketing puede acabar con la diversión de ver una película y perder esa maravillosa abstracción cuando la voz de un personaje no te encaja.